En el mundo del presupuesto de capital y la evaluación de proyectos, dos métricas reinan supremas: la Tasa Interna de Retorno (TIR) y el Valor Actual Neto (VAN). Ambas se usan para evaluar la rentabilidad de un proyecto, pero abordan el problema desde diferentes ángulos. Esto a menudo lleva a una pregunta crítica: ¿cuál es mejor? ¿Y qué hace cuando dan consejos contradictorios?
Esta guía desmitificará el debate TIR vs VAN, ayudándole a entender las fortalezas y debilidades de cada una para que pueda tomar decisiones financieras más confiadas.
📚 Guías relacionadas: Aprenda cómo calcular la TIR paso a paso o compare ROI vs TIR.
Un recordatorio rápido
- Valor Actual Neto (VAN): El VAN mide el valor que una inversión agrega a una empresa. Calcula el valor presente de todos los flujos de efectivo futuros (tanto positivos como negativos) descontados a una tasa específica (usualmente el costo de capital) y resta la inversión inicial. El resultado es un monto absoluto en dólares. Un VAN positivo significa que el proyecto es rentable.
- Tasa Interna de Retorno (TIR): La TIR calcula la tasa porcentual de retorno que se espera que genere un proyecto. Es la tasa de descuento a la cual el VAN de un proyecto es igual a cero. El resultado es un porcentaje relativo. Un proyecto se acepta si su TIR es mayor que la tasa de retorno requerida de la empresa.
¿Necesita calcular ambas? Use nuestra Calculadora VAN y Calculadora TIR para verlas en acción.
¿Cuándo están de acuerdo TIR y VAN?
Para la mayoría de proyectos de inversión independientes y convencionales (una salida inicial seguida de una serie de entradas), TIR y VAN llevarán a la misma decisión de "aceptar" o "rechazar". Si un proyecto tiene un VAN positivo, su TIR será mayor que la tasa de descuento, y viceversa. En estos casos simples, ambas métricas son sus amigas.
La zona de conflicto: cuándo TIR y VAN no están de acuerdo
El debate real comienza cuando está evaluando proyectos mutuamente excluyentes, lo que significa que solo puede elegir uno. En estos escenarios, TIR y VAN a veces pueden dar clasificaciones contradictorias. El proyecto con la TIR más alta podría no ser el que tiene el VAN más alto.
Este conflicto típicamente surge debido a dos razones principales:
- Diferencias en la escala del proyecto: La TIR, como porcentaje, ignora el tamaño absoluto de la inversión. Un proyecto pequeño puede tener una TIR muy alta pero generar poca riqueza real.
- Diferencias en el momento del flujo de efectivo: Los proyectos con grandes flujos de efectivo temprano en su vida tendrán una TIR más alta, pero los proyectos con flujos de efectivo más grandes (pero posteriores) podrían tener un VAN más alto.
Ejemplo: El problema de escala
Imagine que tiene $10,000 para invertir y dos opciones (asumiendo una tasa de descuento del 10%):
- Proyecto A: Invertir $1,000, recuperar $1,500 en un año.
- Proyecto B: Invertir $10,000, recuperar $13,000 en un año.
Analicemos:
- Proyecto A: TIR = 50%, VAN = $363.64
- Proyecto B: TIR = 30%, VAN = $1,818.18
Aquí, el Proyecto A tiene una TIR mucho más alta (50% vs 30%), pero el Proyecto B crea cinco veces más valor real ($1,818 vs $363). La regla de TIR sugeriría incorrectamente elegir el Proyecto A.
El veredicto: por qué el VAN es académicamente superior
En casos de conflicto, el consenso académico y profesional es claro: la regla del VAN es superior.
El objetivo principal de una empresa es maximizar la riqueza de los accionistas, que se mide en términos absolutos en dólares, no en porcentajes. El VAN mide directamente cuánto valor agrega un proyecto al resultado final. La suposición de tasa de reinversión de la TIR (que todos los flujos de efectivo se reinvierten a la TIR) también a menudo se ve como menos realista que la suposición del VAN (reinversión al costo de capital).
Entonces, ¿por qué todavía usamos TIR?
A pesar de sus defectos teóricos, la TIR sigue siendo increíblemente popular en el mundo empresarial. ¿Por qué? Porque los gerentes e inversores a menudo encuentran más intuitivo pensar en términos de retornos porcentuales. Es más fácil comunicar que "este proyecto tiene un retorno del 22%" que "este proyecto tiene un VAN de $2.3 millones". Proporciona un punto de referencia simple y fácil de entender.
El mejor enfoque no es elegir uno sobre el otro, sino usarlos juntos. Use la TIR como un indicador rápido de la eficiencia de un proyecto y para comunicar su potencial, pero siempre use el VAN como la herramienta de toma de decisiones definitiva al comparar proyectos mutuamente excluyentes.